Photographic Memory


Me acuerdo de todo. Es una maldición. Supongo que mi profesión me obliga de alguna manera a ejercitar la mirada de las cosas, ir un toque más allá de lo que se ve a primera vista. Además de eso, como les pasa a muchos diseñadores tengo memoria fotográfica. Por ahí las conversaciones cuelgo y me olvido de cosas, pero lo visual no. Esta ahi, perenne. Por eso no me gusta ver películas de terror porque me acuerdo de todo y sufro como un marrano por semanas en un loop del horror continuo que puede durar de dos semanas hasta meses. 
Y con las demás cosas de la vida también. Tengo recuerdos de muy muy chiquitita. Creo que mi primer recuerdo es de cuando cumplí un año. Me acuerdo de mi madre retandome, el gorro rosa que me tapaba los ojos y las patitas blancas del mameluco verde.  
Entonces es difícil olvidar, soltar. Me es re difícil porque me acuerdo de las sensaciones, del lugar de las cosas, de los gestos de las personas, de como sonríen y se les achican los ojitos, o de como te agarran la cara, de como la luz entraba por la ventana, del olor a incienso, de la sensación del parquet en los pies. Hasta en cierto modo puedo salir de mi y también observarme, de acordarme del vestido. De todo.
Estas muy hermosas fotos tomadas por la talentosa Gris. A. Molina, exquisita fotógrafa las tomamos en la fundación Osde. Fue muy flash entrar en la instalación porque me acorde de una situación muy linda y también muy efímera que viví no hace tanto y fue muy loco, acordarme de la maldición: 

-Ah si, me acuerdo de todo. Que bajón. Que ganas de olvidarme and move on. 

Supongo que con el tiempo será un recuerdo del que solo conserve lo especial y lindo que paso. Que no sea doloroso que no pase más y  lo atesorare en mi top ten de recuerdos lindos. 
También quiero dejar por acá escrito como ayudamemoria para mi misma que el tiempo es re contra relativo, que a veces dos meses significan más que dos años, que lo que importa es la conexión con el otro. 

Por otra parte este recuerdo del que hablo me lleva a otro que es un cuadro de Tiziano que esta en el museo del Prado que es la representación pictórica y renacentista de la leyenda de Danae, que vivía encerrada en una torre y estaba dormida desnuda, La habían puesto ahí para que nadie pudiera tocarla o mancillarla, pero entonces Zeus se enamoro profundamente de ella o la deseo profundamente, depende la perspectiva. Y con su poder de Jefe de jefes del Olimpo entro a la torre nada más y nada menos que en forma de lluvia de oro y la tomó. 
Y yo reflexiono esto. Que no es uno sino otra cosa más que lluvia de oro cuando quiere que alguien sea de uno y nada más que de uno. 










Vestido- Av. Avellaneda /  Borcegos- No brand / Cinta de tela fluo- Once


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